Nadar a contracorriente en el Ibex 35, ¿locura o acierto?

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    En España se están gestando condiciones que pueden beneficiar a los inversionistas

    March 25, 2020 4 min read

    Los parqués de todo el mundo llevan en caída libre varias semanas por el caos que está generando tanto la propagación del coronavirus como su gestión desordenada por parte de las autoridades políticas y sanitarias. Los osos huelen la sangre y enseñan los dientes sin piedad. Las manos más débiles liquidan sus posiciones y se produce un efecto cascada en las ventas de acciones. ¿Pero estamos realmente ante un escenario bursátil sin cabida para un cauto optimismo, al menos a medio y largo plazo? De eso vamos a hablar hoy, de algunas empresas del Ibex 35 que han entrado en territorio de compra, al presentar unos PER más bajos que nunca.

    El Ibex 35 ofrece actualmente oportunidades únicas si invertimos por PER

    Si nos fijamos en el gráfico del Ibex 35, hay motivos para tratar de nadar a contracorriente en el índice de referencia nacional, especialmente si nuestro estilo de inversión se basa en comprar acciones con PER bajo. Cabe destacar que, al día de hoy, algunos pesos pesados del tejido empresarial español se encuentran cotizando con un PER en mínimos históricos. Por debajo de PER 10, se considera que una acción está infravalorada. Pues bien, con PER inferior a 8 se encuentran gigantes bancarios del Ibex 35 como el Santander o el BBVA. Con PER inferior a 10 destaca Telefónica, una de las blue chips más rentables de la historia bursátil española. Parecida es la situación de otros gigantes del Ibex 35, como Repsol o IAG. Históricamente, estas empresas han sido además de las más lucrativas del Ibex 35, por lo que ir contra tendencia en este escenario turbulento podría ser una buena oportunidad de armar una cartera sólida para el futuro (a corto plazo resulta imposible predecir escenarios con un mínimo grado de fiabilidad).

    El PER, uno de los indicadores más fiables para comprar acciones

    El PER, también conocido como ratio precio-beneficio, es uno de los mejores instrumentos a la hora de valorar la idoneidad o no de adquirir acciones de una compañía. Se trata de una razón geométrica empleada para tratar de discernir el valor real de una empresa y se calcula dividiendo el precio de cotización por el beneficio por acción. El número resultante de esta sencilla operación refleja cuántas veces se paga el beneficio anual neto. Así, en términos generales, a mayor PER, más cara está una compañía y viceversa. Ahora bien, no deben tomarse decisiones de compra basadas exclusivamente en este indicador, pero resulta una buena herramienta a la hora de hacer nuestras valoraciones.

    En resumen, podríamos estar ante la enésima ocasión en la que la máxima de comprar cuando hay sangre en las calles se torna en lucrativa realidad. Tras el huracán bursátil que ha sufrido la bolsa española, están surgiendo oportunidades de compra irresistibles para los inversores a medio y largo plazo, como IAG, Repsol, Meliá, Acerinox y Santander. Ahora bien, a corto plazo la volatilidad será la reina, por lo que ir contra la tendencia bajista actual no parece la mejor idea para los inversores más conservadores.

    Publicación Original: https://www.entrepreneur.com/article/348206