6 programas para sembrar la semilla emprendedora en tu hijo

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    Cada vez existen más modelos disruptivos que están ayudando a cambiar la educación básica. Conoce cómo estas propuestas ofrecen una forma diferente de aprendizaje.

    March 26, 2020 11 min read

    Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

    Los niños son emprendedores por naturaleza. ¡Piénsalo! Son arriesgados, innovadores y apasionados, visionarios, sin límites y determinados, astutos, creativos y valientes, y todas estas características son dignas de quienes ponen un negocio. En esta edición queremos que conozcas a pequeños que iniciaron un proyecto para proponer soluciones a problemas cotidianos y a las organizaciones que los están impulsando.

    Los niños emprendedores siempre han existido, pero no tenían tantas oportunidades para desarrollar sus talentos; incluso, este tema se veía como un tabú porque se confundía con el trabajo infantil. Hoy, en todo el país existen programas que impulsan su potencial con actividades que los enriquecen, ya sea en áreas de negocios o de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

    Entre ellos se encuentra BusinessKids, pionera en el nicho de los niños emprendedores, que surgió en 2009 y opera 85 centros en México y el mundo con una matrícula de más de 3,800 niños y jóvenes que han iniciado más de 2,800 negocios.

    También tenemos a RobotiX,que hace 13 años inició lo que hoy es un movimiento educativo que uti- liza la robótica, las tecnologías exponenciales y las STEM, y que ha beneficiado a más de 250,000 alumnos con su metodología.

    Incluso modelos más disruptivos como LIKS, que desarrolló un programa afterschool a través del arte y la tecnología (artech), y cuentan con un Hub de la Curiosidad y la Imaginación, un makerspace con herramientas como impresoras 3D para crear proyectos. Hasta ahora ha tenido 900 alumnos.

    Estas opciones son escasas, si se considera el tamaño del problema. El 26% de los niños de primaria son apáticos para aprender, porcentaje que aumenta a casi 70% cuando salen de preparatoria, revela Gallup, firma global de analytics. Quizá esta sea una de las razones por las cuales el 75% de los alumnos abandona la escuela (por cada 100 niños que ingresan a primaria sólo 25 egresan de licenciatura), según cifras de la Secretaría de Educación Pública.

    Y se pone peor: un reporte de 2015 de la OCDE indicó que la mitad de los jóvenes de 15 años no alcanzó el nivel básico 2 de PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), que evalúa las áreas de ciencias, lectura y matemáticas, y de las que tan sólo 1% de los estudiantes logró alcanzar niveles de competencia de excelencia.

    Pero hay buenas noticias en este panorama. Por un lado, hay instituciones (privadas en su mayoría) que ya están volteando a ver estos modelos innovadores y se muestran abiertas a implementarlos. Así que el terreno ya se está sembrando.

    Enseñar contenidos relevantes

    No es que los niños hayan cambiado; genéticamente siguen siendo como hace 40 años. Lo que sí se ha modificado es el mundo que están viviendo y el que vivirán en 2050, cuando tengan entre 30 y 40 años.

    “El conocimiento per se ya no es relevante porque hoy todo lo que quieras saber está en internet. En el futuro se necesitarán habilidades como la creatividad, el entusiasmo por lo que haces, la resiliencia y la exibilidad mental, y la educación actual debe ir acorde a esa realidad”, argumenta Ana Figueroa, CEO de Yourney, un programa de hiperpersonalización de aprendizaje para niños.

    Roberto Saint Martin, de RobotiX, opina: “Antes de Google se pensaba que debíamos ser bibliotecas humanas, pero hoy lo que sobra es información. Necesitamos tejer contenido útil y reforzar habilidades físicas, socioemocionales, cognitivas y creativas”.

    Así, lo que importa hoy son las competencias: que el alumno sepa dónde buscar la información, cuestionarla y analizarla, cómo trabajar en equipo y negociar, que aprenda a controlar sus emociones y a ser empático, y que pueda comunicarse y persuadir de manera efectiva, entre otras. “El reto es hacer este cambio sistemático para que en todos los países ese sea el foco de la educación, de manera que los alumnos ten- gan una habilidad, un conocimiento y una actitud que, mezcladas, generen algo positivo en el mundo”, advierte Roberto.

    La transformación en México ya se inició con la reforma educativa, y los jugadores de este nicho deben evolucionar. Principal- mente, adaptarse a la mente de los menores y a cómo procesan las ideas y absorben el conocimiento, advierte Maricarmen Cabrera, fundadora de BusinessKids.

    “Hay que enseñarles a emprender desde la mirada infantil, usando el juego y la diversión en un ambiente lúdico, porque ellos aprenden a través de construcciones cerebrales y experiencias vivenciales”, señala.

    Sus cursos están basados en cuatro pilares: negocios, inteligencia nanciera, fortalecimiento personal (autoestima, autoconfianza e inteligencia emocional), y valores y conciencia social.

    Otro programa con enfoque similar es Yourney, basado en 15 habilidades del siglo 21: como la exibilidad mental, el pensamiento crítico y la creatividad, que son las mismas que se requieren para emprender.

    Para todos los niveles

    Estos modelos no solo están cambiando lo que enseñan, sino la forma de aprender a largo plazo, pues a sus alumnos desde en nivel primaria hasta la preparatoria les dan las herramientas para que ellos busquen su propio aprendizaje y mantengan un autogobierno sobre su educación y sus vidas.

    Es muy importante tomar en cuenta que el éxito académico del estudiante está relacionado con el compromiso escolar. “La importancia que tiene el aprendizaje es tal que puede motivar o desmotivar al alumno. Hay que hacer que a los niños les apasione aprender cosas nuevas, enfocándonos en lo que les interesa y en sus fortalezas para que puedan aplicarlo a su vida”, comenta Patricia Desentis, COO de Yourney.

    Así también hay iniciativas como Yeii, fundada por Érik Álvarez, que implementan programas de emprendimiento e innovación a nivel kínder, primaria y secundaria, enfocándose en que los niños y jóvenes desarrollen iniciativa y determinación, además de competencias en innovación, estrategia y ventas.

    Marco Velázquez, fundador y director de Dekids, startup que implementa aventuras presenciales de emprendimiento y tecnología para niños, advierte que de nada sirve que los niños sumen conocimientos técnicos STEM si no van de la mano del desarrollo personal. “Prefiero el enfoque de las HP o habilidades productivas que tienen que ver con que seas hábil y productivo haciendo innovación que le ayude a alguien a resolver un problema; esa es la mezcla ideal.”

    Trabajo en equipo

    Sin duda, una de las partes más importantes de la ecuación son los padres, pues son ellos quienes deciden enrolar a sus hijos en estas actividades al darse cuenta de que la escuela tradicional no les está dando las habilidades para enfrentarse al futuro. De hecho, de esta preocupación nace Yourney, con Ana como mamá y su necesidad de ofrecerle a su hija una educación más profunda. “Nuestros early adopters son papás con esta conciencia que están buscando algo diferente”, detalla.

    “Tenemos la complicidad de los papás y apuestan, junto con nosotros, a que estas habilidades les van a servir tanto o más cuando crezcan que lo que aprenden en la escuela”, asegura Marco, de Dekids.

    Sin embargo, el porcentaje de estos padres es bajo, al grado que la desinformación y falta de conocimiento de estas alternativas son de los mayores obstáculos para que estos modelos crezcan. ¡Un tip! Para que no te pase, consulta el contenido especial para papás de niños emprendedores en las siguientes páginas de esta revista.

    El tercer pilar, las escuelas, también se sienten atraídas por el cambio, aunque los entrevistados coinciden que en su mayoría se trata de instituciones privadas (que conforman al 14.5% del total en el país) que quieren reinventarse.

    Todas las iniciativas entrevistadas citadas colaboran con escuelas, públicas y privadas, que buscan enriquecer su oferta educativa. La respuesta ha sido muy positiva, aunque, como advierte Érik Álvarez, el problema es penetrar a escuelas de un menor estrato social y que tienen otro tipo de preocupaciones, carecen de presupuesto o no ven el potencial aún.

    Dentro de este pilar, los docentes juegan un papel protagónico, no sólo como facilitadores del contenido, sino como coaches que aportan desarrollo pedagógico y seguridad emocional.

    La tendencia, según Gallup, es que el esfuerzo de docentes e instituciones se dirige a apuntar e inspirar una motivación intrínseca por aprender, lo que se puede lograr por medio de metodologías como el aprendizaje personalizado, el basado en proyectos (Proyect Based Learning) alineados al movimiento maker y thinker (hazlo tú mismo), o microescuelas (que se adaptan al modelo de enseñanza que responde a las necesidades particulares de los alumnos).

    En este sentido, el gobierno es una pieza poderosa en el juego, que incluso podría inclinar la balanza hacia el mal camino, o bien, meter el acelerador a los nuevos modelos educativos. El reto es grande pero, como menciona Ana, de Yourney, “el mayor riesgo es no hacer nada para cambiar”.

    Modelos alternativos

    1. BusinessKids

    Centro de desarrollo emprendedor infantil cuya finalidad es que los niños emprendan negocios a través del juego. Sus cursos están dirigidos a niños, teens, adultos, seniors e incluso toodlers. Al finalizar, cada alumno tiene un negocio propio en el mercado, según su edad y vocación.

    2. Dekids

    Dirigida a niños de nueve a 13 años que quieran aprendar a desarrollar proyectos a partir de sus sueños e ideas, aprendiendo sobre lenguajes de programación profesional, emprendimiento tecnológico basado en Design Thinking. Opera en CDMX y próximamente en Guadalajara. Al finalizar,
    del programa organiza pitch days en los que los alumnos presentan sus proyectos ante invitados especiales.

    3. LIKS

    Cuenta con dos modalidades: After school, para edades de cuatro a 17 años, con experiencias creativas que permiten a los alumnos desarrollar sus propios intereses, está diseñada para cubrir el 85% de los trabajos del 2030 que no han sido inventados hoy, y PrepaLIKSe, dos años en los que, además de cursar la preparatoria abierta, desarrollan un emprendimiento, obtienen un certi cado  de la SEP y viajan a hubs de innovación mundiales. Opera un hub en CDMX y prevé abrir dos más en 2021.  

    4. RobotiX

    Cuenta con dos soluciones: RobotiX Center y School y RobotiX in the box. La primera está enfocada en los niños y niñas que quieren estudiar robótica, programación y STEAM, y está disponible en CDMX, Toluca y Mérida. La segunda está diseñada para ayudar a que los centros educativos integren contenidos de estas áreas. Estos clubes han sido implementados en más de 1,100 escuelas en CDMX, Sonora y Campeche, impactando a más de 160,000 estudiantes.

    5. Yeii

    Programas de emprendimiento e innovación basados en la creación de proyectos con un componente de innovación a los que aportan todos los maestros del curso, con duración de un año, según el calendario escolar. También imparte talleres relacionados con el emprendimiento. Tiene presencia en 20 escuelas privadas en Monterrey, San Luis Potosí y Saltillo. Ha impactado a unos 8,000 alumnos, y para crecer su presencia lanzarán una plataforma en línea, así como representaciones comerciales estatales.

    6. Yourney

    Basada en Monterrey, conecta a niños y jóvenes con experiencias de aprendizaje en pequeños grupos multiedad, a través de experiencias y retos. Las primeras son situaciones de la vida real y las segundas son problemas reales lanzados por empresas locales, y que aportan posibles soluciones con modelos de design thinking amigables para este mercado. Así, el aprendizaje se vuelve muy profundo y las conexiones más reales. Lo hace identificando 10 aspectos importantes de la individualidad de cada alumno (incluyendo sus pasiones, intereses, superpoderes, habilidades, valores, etc.) para generar un programa hiperpersonalizado.

    Publicación Original: https://www.entrepreneur.com/article/347974